{"id":2543,"date":"2023-02-09T23:01:48","date_gmt":"2023-02-10T02:01:48","guid":{"rendered":"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/?p=2543"},"modified":"2023-02-13T17:11:52","modified_gmt":"2023-02-13T20:11:52","slug":"la-edad-del-plastico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/la-edad-del-plastico\/","title":{"rendered":"La Edad del Pl\u00e1stico"},"content":{"rendered":"<p><span class=\"dropcap \" style=\"background-color: #ffffff; color: #000000; border-color: #ffffff;\">A<\/span><\/p>\n<p>mediados de los 50s, el franc\u00e9s Roland Barthes qued\u00f3 fascinado ante un material por entonces nuevo, prometedor. \u201cM\u00e1s que una sustancia, el pl\u00e1stico es la idea misma de su transformaci\u00f3n infinita\u201d, escribi\u00f3 el fil\u00f3sofo en su compilaci\u00f3n de ensayos Mitolog\u00edas (1957). \u201cEs, como su nombre vulgar lo indica, la ubicuidad hecha visible. En esto radica, justamente, su calidad de materia milagrosa\u201d.<\/p>\n<p>Por entonces, las industrias petrolera, qu\u00edmica y manufacturera, previendo ganancias sin precedentes, promovieron el pl\u00e1stico del verbo griego plassein, que significa \u201cmoldear o dar forma\u201d- como el material insignia de la modernidad.<\/p>\n<p>El verdadero \u2018boom\u2019 hab\u00eda comenzado en 1907 cuando el qu\u00edmico belga Leo Baekeland invent\u00f3 el primer pl\u00e1stico totalmente sint\u00e9tico, la baquelita. Pero fue despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial cuando se produjo la verdadera invasi\u00f3n. Fuertes, flexibles y resistentes al calor, los pl\u00e1sticos comenzaron a conquistar cada rinc\u00f3n de la vida cotidiana impulsados por una promesa: la de reemplazar materiales m\u00e1s caros como el papel, el vidrio y el metal y as\u00ed liberarnos de la dependencia de la naturaleza.<\/p>\n<p>Pronto, no quedaba casi ning\u00fan rinc\u00f3n virgen. Bolsas de pl\u00e1stico, envases de yogur, piezas de Lego, recipientes como el famoso \u2018Tupperware\u2019 hasta las articulaciones artificiales de cadera y rodilla: no importaba donde se mirara, este material ligero, maleable y vers\u00e1til estaba en todas partes. Era recibido con alegr\u00eda y ofrec\u00eda la promesa de una nueva democracia material y cultural. Hab\u00eda comenzado la \u201cEdad del Pl\u00e1stico\u201d.<\/p>\n<p>A una velocidad insospechada, no solo hizo posible el desarrollo de computadoras, tel\u00e9fonos celulares, el auge de la rob\u00f3tica, la mayor\u00eda de los avances de la medicina moderna y los trajes de los astronautas. Tambi\u00e9n instaur\u00f3 costumbres. Por ejemplo, cuando en 1973 el empresario estadounidense Nathaniel Wyeth patent\u00f3 las botellas de bebidas de PET (tereftalato de polietileno, una forma de poli\u00e9ster). Esto provoc\u00f3 una transformaci\u00f3n social: introdujo la \u201ccultura de un solo uso\u201d.<\/p>\n<p>Solo pasar\u00edan algunas d\u00e9cadas para que el mundo se diera cuenta de la gravedad de la situaci\u00f3n que se avecinaba: las propiedades qu\u00edmicas que hicieron del pl\u00e1stico un material incre\u00edblemente \u00fatil y duradero dificultaban su eliminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2542\" aria-describedby=\"caption-attachment-2542\" style=\"width: 1200px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2542 size-full\" src=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Foto_Isla.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"675\" srcset=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Foto_Isla.jpg 1200w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Foto_Isla-300x169.jpg 300w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Foto_Isla-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Foto_Isla-768x432.jpg 768w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Foto_Isla-750x422.jpg 750w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/Foto_Isla-1140x641.jpg 1140w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2542\" class=\"wp-caption-text\">La isla de Pl\u00e1stico del Pac\u00edfico est\u00e1 ubicada entre California y Haw\u00e1i y es el mayor vertedero oce\u00e1nico del mundo.<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los pl\u00e1sticos se arremolinan desde la cima del Monte Everest as\u00ed como en los est\u00f3magos de toda clase de animales. De un estimado de 8300 millones de toneladas m\u00e9tricas de pl\u00e1stico producidas hasta la fecha, aproximadamente el 60 por ciento flota en los oc\u00e9anos o se acumula en vertederos.<\/p>\n<p>Este a\u00f1o se detect\u00f3 por primera vez tanto la presencia de micropl\u00e1sticos en lo profundo de los pulmones de personas vivas como en la sangre humana. Si bien el impacto en la salud es a\u00fan desconocido, el descubrimiento muestra que las part\u00edculas pueden viajar por el cuerpo y alojarse en los \u00f3rganos. Ya no podemos escapar.<\/p>\n<p>Pese a lo que se cree, el pl\u00e1stico sigue siendo el material dominante. La producci\u00f3n mundial no deja de aumentar: se espera que el uso mundial de pl\u00e1stico se incremente casi un 4 % para 2030.<\/p>\n<p>Ante este panorama, cada vez m\u00e1s sectores consideran que es imperativo promover un cambio de mentalidad. Adem\u00e1s de reducir su consumo, se insta a la separaci\u00f3n y el reciclaje de residuos, a medida que el pl\u00e1stico se convierte en el nuevo tab\u00fa. Por ejemplo, en 2021 la Uni\u00f3n Europea prohibi\u00f3 los cubiertos y vasos de pl\u00e1stico.<\/p>\n<p>Pero una transformaci\u00f3n radical llevar\u00e1 tiempo. Seg\u00fan la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3micos (OCDE), menos del 20 % de todos los pl\u00e1sticos se reciclan, lo que deja m\u00e1s del 80 % de los pl\u00e1sticos sueltos en el medio ambiente. Hay cient\u00edficos que piensan que los pol\u00edmeros biodegradables, capaces de sustituir a los pl\u00e1sticos convencionales, podr\u00edan ser la respuesta.<\/p>\n<blockquote class=\"pullquote align-center\"><p>Junto con las primeras detonaciones nucleares en 1945, los pl\u00e1sticos son uno de los cambios m\u00e1s significativos que los humanos hemos hecho en la composici\u00f3n de la Tierra.<\/p><\/blockquote>\n<p>Muy lejos quedaron las \u00e9pocas de mensajes celebratorios como el texto de Roland Barthes. En nuestra actual crisis clim\u00e1tica, el pl\u00e1stico es visto ya como nuestra oscura herencia, una carga para las futuras generaciones.<\/p>\n<p>Junto con las primeras detonaciones nucleares en 1945, los pl\u00e1sticos son uno de los cambios m\u00e1s significativos que los humanos hemos hecho en la composici\u00f3n de la Tierra. La Edad del Pl\u00e1stico ya se extiende como una per\u00edodo temporal junto a la Edad del Bronce y la Edad del Hierro en la historia de la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Investigaciones han mostrado que la contaminaci\u00f3n pl\u00e1stica se est\u00e1 depositando en el registro f\u00f3sil. \u201cEl aumento de los pl\u00e1sticos despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial podr\u00eda usarse para fechar una subcategor\u00eda de nuestra \u00e9poca, el Antropoceno, llamada \u2018la Gran Aceleraci\u00f3n\u2019\u201d, dice Jennifer Brandon, del Instituto Scripps de Oceanograf\u00eda de la Universidad de California en San Diego.<\/p>\n<p>Ciertamente, estos residuos ser\u00e1n de inter\u00e9s para los arque\u00f3logos en el futuro porque es lo que sobrevivir\u00e1 de nosotros. La investigadora Anna Agbe-Davies de la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos, es una de las cient\u00edficas que ya llevan adelante proyectos como \u201cPlastic Archaeology\u201d, donde documenta toda clase de objetos pl\u00e1sticos, testigos y delatores de nuestra era de producci\u00f3n masiva, globalizada e irresponsable.<\/p>\n<p>Estos materiales han redefinido nuestra cultura material y servir\u00e1n a las pr\u00f3ximas generaciones de investigadores para documentar la vida humana: hablar\u00e1n de las personas que los usaron y que los desparramaron por cada rinc\u00f3n del planeta.<\/p>\n<p>[vc_row][vc_column width=\u00bb1\/3&#8243;][vc_column_text]<\/p>\n<h1><strong>8300<\/strong><\/h1>\n<p>millones<\/p>\n<p>[vc_separator color=\u00bbcustom\u00bb border_width=\u00bb5&#8243; el_width=\u00bb30&#8243; align=\u00bbalign_left\u00bb accent_color=\u00bb#80CFE3&#8243;]<\/p>\n<div>\n<p>de toneladas m\u00e9tricas de pl\u00e1stico<br \/>\nse produjeron a la<br \/>\nfecha<\/p>\n<\/div>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][vc_column width=\u00bb1\/3&#8243;][vc_column_text]<\/p>\n<h1><strong>60<\/strong><\/h1>\n<p>porciento<\/p>\n<p>[vc_separator color=\u00bbcustom\u00bb border_width=\u00bb5&#8243; el_width=\u00bb30&#8243; align=\u00bbalign_left\u00bb accent_color=\u00bb#80CFE3&#8243;]<\/p>\n<div>\n<p>del pl\u00e1stico<br \/>\nproducido flota en<br \/>\nlos oc\u00e9anos<\/p>\n<\/div>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][vc_column width=\u00bb1\/3&#8243;][vc_column_text]<\/p>\n<h1><strong>20<\/strong><\/h1>\n<p>porciento<\/p>\n<p>[vc_separator color=\u00bbcustom\u00bb border_width=\u00bb5&#8243; el_width=\u00bb30&#8243; align=\u00bbalign_left\u00bb accent_color=\u00bb#80CFE3&#8243;]<\/p>\n<div>\n<p>de todos los<br \/>\npl\u00e1sticos<br \/>\nse recicla<\/p>\n<\/div>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mediados de los 50s, el franc\u00e9s Roland Barthes qued\u00f3 fascinado ante un material por entonces nuevo, prometedor. \u201cM\u00e1s que una sustancia, el pl\u00e1stico es la idea misma de su transformaci\u00f3n infinita\u201d, escribi\u00f3 el fil\u00f3sofo en su compilaci\u00f3n de ensayos Mitolog\u00edas (1957). \u201cEs, como su nombre vulgar lo indica, la ubicuidad hecha visible. 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