{"id":2061,"date":"2022-07-22T21:40:55","date_gmt":"2022-07-23T00:40:55","guid":{"rendered":"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/?p=2061"},"modified":"2022-07-22T23:44:27","modified_gmt":"2022-07-23T02:44:27","slug":"no-hay-cultura-sin-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/no-hay-cultura-sin-mundo\/","title":{"rendered":"No hay cultura sin mundo"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_2064\" aria-describedby=\"caption-attachment-2064\" style=\"width: 1200px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-2064\" src=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/claudia.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"801\" srcset=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/claudia.jpg 1200w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/claudia-300x200.jpg 300w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/claudia-1024x684.jpg 1024w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/claudia-768x513.jpg 768w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/claudia-750x501.jpg 750w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/claudia-1140x761.jpg 1140w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2064\" class=\"wp-caption-text\">Claudia Aboaf, autora de las reconocidas novelas El Rey del Agua y El ojo y la flor.<\/figcaption><\/figure>\n<p><span class=\"dropcap \" style=\"background-color: #ffffff; color: #000000; border-color: #ffffff;\">I<\/span>mpulsada por novelones y cr\u00f3nicas que fueron mascarones de proa (como Distancia de rescate, de Samanta Schweblin, que narra el impacto de los agroqu\u00edmicos; y Agua mala, de Josefina Licitra, que recupera la historia de la villa sumergida de Epecu\u00e9n), la narrativa local se volvi\u00f3 un espacio generoso para visibilizar aquello que otros deciden callar. \u00bfQu\u00e9 le estamos haciendo al planeta? \u00bfPuede transformarse una novela, un libro, en un puente para despertar conciencias e instalar socialmente la necesidad de un cambio de paradigma? \u00bfPor qu\u00e9 las escritoras han asumido como propia la lucha ambiental?<\/p>\n<p>Es eso lo que nos ubic\u00f3 en el lugar en que estamos hoy, en esa bifurcaci\u00f3n a la que lleg\u00f3 nuestro mundo, un yin y yang cada vez m\u00e1s expl\u00edcito y explicitado: entre el desastre ecol\u00f3gico y la b\u00fasqueda de sustentabilidad.<\/p>\n<blockquote class=\"pullquote align-center\"><p>\u201cComo escritoras tenemos que echar mano a la imaginaci\u00f3n para concientizar a la comunidad sobre lo que est\u00e1 pasando, lo que se oculta y lo que se puede cambiar\u201d.<\/p><\/blockquote>\n<p>Y si bien es cierto que algunas peque\u00f1as acciones individuales y aisladas no mover\u00e1n el amper\u00edmetro de un sistema en colapso, tambi\u00e9n es cierto que muchas peque\u00f1as acciones coordinadas podr\u00edan marcar un camino, acaso mostrar alguna luz en ese punto de fuga que nos propone el horizonte.<\/p>\n<p>La mirada \u201ceco\u201d abri\u00e9ndose paso en la biblioteca gener\u00f3 en estos a\u00f1os su propia tendencia, el Cli-Fi (climate ficcion), un g\u00e9nero narrativo que aborda distop\u00edas vinculadas a la crisis clim\u00e1tica. La oferta de obras argentinas es variada y de gran calidad literaria. \u201cEs cierto que en el mundo hay un aumento de este tipo de ficciones, pero atenci\u00f3n, que no por escribir acerca de la tem\u00e1tica socioambiental se logra escribir por fuera del pensamiento hegem\u00f3nico\u201d, advierte a Qi Magazine Claudia Aboaf, autora de las reconocidas novelas El rey del Agua (2016, Alfaguara) y El ojo y la flor (2019, Alfaguara): \u201cDescribir con fruici\u00f3n un paisaje o un jard\u00edn puede ser solo eso, un mero cuadro a observar. Reconfigurar nuestra relaci\u00f3n con la biosfera puede requerir m\u00e1s investigaci\u00f3n y m\u00e1s sensibilidad\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00bfConfluyen la lucha feminista y la ambiental?<\/strong><\/p>\n<p>\u201cLas mujeres y las minor\u00edas sabemos de cuerpos y territorios vulnerados. El ecofeminismo es del todo natural. Hay, aqu\u00ed y all\u00e1, signos que denotan que podemos mirar el desastre a los ojos, sociedades que asumen cambios de representaci\u00f3n pol\u00edtica y social como Chile y Colombia. Tambi\u00e9n comunidades ind\u00edgenas que elevan su voz aunque siempre estuvieran ah\u00ed. J\u00f3venes que desarticulan su vida en la ciudad en busca de una vida a escala humana. Hay literatura\u201d.<\/p>\n<p>Durante el pand\u00e9mico 2020, un grupo numeroso de autoras difundi\u00f3 una carta p\u00fablica titulada \u201cNo hay cultura sin mundo\u201d, buscando alertar con ella a la ciudadan\u00eda y despabilar a los dirigentes acerca de la urgencia ambiental. Firmada, entre otras, por Aboaf, Dolores Reyes, Samanta Schweblin, Fernanda Garc\u00eda Lao, Mariana Enriquez, Mar\u00eda Rosa Lojo, Elsa Drucaroff, Eugenia Almeida y Leila Sucari, la misiva apelaba a visibilizar lo que ellas denominaron un \u201cecocidio\u201d: \u201cHemos explotado los cuerpos en todas sus formas, en cr\u00edmenes sexuales, cr\u00edmenes ecol\u00f3gicos y cr\u00edmenes pol\u00edticos. La naturaleza violada parece el permiso para todas las violaciones reiteradas\u201d.<\/p>\n<p>Y en agosto pasado, las ecoescritoras volvieron a la carga irrumpiendo esta vez en plena campa\u00f1a legislativa con una propuesta de \u201ccupo socioambiental\u201d para incentivar entre los\/las legisladores el abordaje de estos temas. \u201cTodo lo ambiental es pol\u00edtico, y lxs tomadores de decisi\u00f3n lo saben. Pero viven en su propio t\u00fanel de realidad electoral\u201d, reclama Aboaf. \u201cEl cupo socioambiental vino a agitar esas agendas ruidosas, pero sin un valor real para el desastre socioambiental. El mensaje estuvo dirigido a la prensa y a la pol\u00edtica. Ped\u00eda que una de cuatro preguntas a candidatxs estuviera referida a la transici\u00f3n socioecol\u00f3gica. Y tambi\u00e9n el 25% del tiempo en los debates. \u00bfEs mucho pedir que piensen en lo urgente? \u00bfTienen hijxs, nietxs a quienes le heredar\u00e1n este desastre cuando hubiesen podido incidir en ello?\u201d<\/p>\n<p><strong>-\u00bfQu\u00e9 alcance tuvo el reclamo del cupo socioambiental?<\/strong><\/p>\n<p>-La repercusi\u00f3n social fue inmediata, puso en evidencia la preocupaci\u00f3n con miles de firmas; tambi\u00e9n la prensa gr\u00e1fica lo replic\u00f3, pero poco la televisiva. Las preguntas dejaban balbuceando a los y las pol\u00edticas. Nuestro proyecto de cupo socioambiental tambi\u00e9n tiene propuestas para esta transici\u00f3n ca\u00f3tica que ya ha comenzado, a la que debemos tomarle el ritmo. Luego, el grupo \u201cMir\u00e1 socioambiental\u201d sum\u00f3 a Dolores Reyes, Soledad Barruti y las Periodistas por el Planeta, e hicimos un escrito colaborativo motivado por la exploraci\u00f3n s\u00edsmica offshore en nuestro mar. All\u00ed advertimos a quienes cierran los ojos ante el aumento del calor -entre otros trastornos por la insistencia en la carbonizaci\u00f3n-, ya que estamos muy cerca del umbral de tolerancia para que algo viva: \u201cVos no cierres los ojos, mir\u00e1\u201d . Lo acompa\u00f1aron miles de firmas, entre las que destaco a Vandana Shiva y Naomi Klein, que son grandes defensoras de la Tierra.<\/p>\n<p><strong>Un mundo para los que vienen<\/strong><\/p>\n<p>Laura \u00c1vila es autora, junto a Mario M\u00e9ndez, de Los bandera, una atrapante novela juvenil publicada en 2021 en la colecci\u00f3n Zona Libre, de Norma, que aborda la problem\u00e1tica de los \u201cni\u00f1os-bandera\u201d, \u201cllamados as\u00ed porque eran chicos que andaban por los campos corriendo con una banderita, se\u00f1alando los l\u00edmites de los terrenos a fumigar. Y literalmente eran ba\u00f1ados con los pesticidas que tiraban los aviones\u201d, relata Laura.<\/p>\n<p>\u201cNo form\u00e9 parte de la carta de autoras pero me hubiera encantado, porque es un reclamo leg\u00edtimo -asegura-. La pelea por un ambiente sano debe ser una lucha de mujeres, porque forma parte de nuestros reclamos por dignidad, igualdad de condiciones laborales, por soberan\u00eda alimentaria, para ser due\u00f1as por fin de nuestros cuerpos. Como escritoras tenemos que echar mano a la imaginaci\u00f3n para concientizar y generar un panorama m\u00e1s n\u00edtido de lo que est\u00e1 pasando y se oculta, de lo que se puede cambiar\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2063\" aria-describedby=\"caption-attachment-2063\" style=\"width: 1200px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-2063\" src=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/laura2.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"675\" srcset=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/laura2.jpg 1200w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/laura2-300x169.jpg 300w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/laura2-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/laura2-768x432.jpg 768w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/laura2-750x422.jpg 750w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/laura2-1140x641.jpg 1140w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2063\" class=\"wp-caption-text\">Laura \u00c1vila, autora junto a Mariano M\u00e9ndez de la novela juvenil Los Bandera.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Si bien Los bandera se public\u00f3 en 2021, la semilla del libro surgi\u00f3 hace a\u00f1ares, cuando Laura ley\u00f3 en un diario provincial acerca de unos chicos que hab\u00edan enfermado por trabajar de gu\u00edas para los aviones fumigadores. \u201cMe conmovi\u00f3 mucho la noticia: en los primeros 2000 yo trabajaba en una ONG a donde llegaban porotos de soja transg\u00e9nicos, donados por las empresas de agrotecnolog\u00eda para reforzar la comida de los ni\u00f1os que recib\u00edamos en el comedor. Miles de ni\u00f1os que nunca supieron que no com\u00edan porotitos de guiso, sino organismos gen\u00e9ticamente modificados que no se consideraban aptos para el consumo humano en otras partes del mundo.\u201d<\/p>\n<p><strong>-\u00bfC\u00f3mo se dio ese pasaje del malestar personal al proyecto de un libro para visibilizar a los ni\u00f1os\/as fumigados?<\/strong><\/p>\n<p>-Creo que necesit\u00e9 abrir un espacio en la literatura, un refugio donde charlar de estos temas con las juventudes que tuvieran acceso a su lectura. Hoy ya no hay \u201cpibes bandera\u201d, pero siguen existiendo estos modelos de producci\u00f3n de alimentos que terminan da\u00f1ando el ambiente y la salud de todas las personas que participamos del sistema, que a esta altura ya es global.<\/p>\n<p><strong>Lo que el r\u00edo arrastra<\/strong><\/p>\n<p>Otra novela ambiental que suena fuerte es La \u00faltima crecida, de Yanina G\u00f3mez Cernadas, publicada este a\u00f1o por la editorial Tambi\u00e9n el Caracol. Con prosa despojada y po\u00e9tica, la autora nos sumerge en los pensamientos de una nena que atraviesa el encierro y los temores que se agitan cuando una crecida hist\u00f3rica del r\u00edo desborda su cauce e inunda las casas del pueblo\u2026 Sumidas en la desesperaci\u00f3n, las familias vecinas y la suya propia logran trepar a los pisos altos de los domicilios, apenas con lo puesto, a la espera de ser rescatados.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2062\" aria-describedby=\"caption-attachment-2062\" style=\"width: 1200px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-2062\" src=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/yanina.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"801\" srcset=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/yanina.jpg 1200w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/yanina-300x200.jpg 300w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/yanina-1024x684.jpg 1024w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/yanina-768x513.jpg 768w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/yanina-750x501.jpg 750w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/yanina-1140x761.jpg 1140w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2062\" class=\"wp-caption-text\">Yanina Gomez Cernadas, autora de la novela La \u00faltima crecida.<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>-La naturaleza que asoma en La \u00faltima crecida es agresiva, pero tambi\u00e9n nos invita a observar los detalles. \u00bfQu\u00e9 te interesaba a la hora de contar esta historia a trav\u00e9s de los ojos de una nenita?<\/strong><\/p>\n<p>-La naturaleza de mi novela es salvaje, marginal e inc\u00f3moda. Sus aguas acercan a las casas todo tipo de bichos, desde lampalaguas y un caballo muerto hasta una rata que es adoptada por el hermano de la narradora, y que pronto es querida y cuidada por lxs ni\u00f1xs de la casa. La ni\u00f1a narradora posa su mirada justo all\u00ed donde lxs adultxs preferimos no ver, ya sea por prejuicios o por culpa; y esa es la naturaleza m\u00e1s rica, m\u00e1s viva: toda la potencia del agua que atraviesa el barrio y lo convierte en tragedia, los animales que no lograron sobrevivir, aquellos que s\u00ed lo hicieron y ahora disponen del espacio habitado por lxs humanxs todo para ellos. \u00bfAcaso no es eso tambi\u00e9n parte de la vida?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Impulsada por novelones y cr\u00f3nicas que fueron mascarones de proa (como Distancia de rescate, de Samanta Schweblin, que narra el impacto de los agroqu\u00edmicos; y Agua mala, de Josefina Licitra, que recupera la historia de la villa sumergida de Epecu\u00e9n), la narrativa local se volvi\u00f3 un espacio generoso para visibilizar aquello que otros deciden callar. 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