{"id":2048,"date":"2022-07-22T20:37:29","date_gmt":"2022-07-22T23:37:29","guid":{"rendered":"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/?p=2048"},"modified":"2022-07-22T23:45:06","modified_gmt":"2022-07-23T02:45:06","slug":"la-historia-geologica-de-nuestros-dispositivos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/la-historia-geologica-de-nuestros-dispositivos\/","title":{"rendered":"La historia geol\u00f3gica de  nuestros dispositivos"},"content":{"rendered":"<p><span class=\"dropcap \" style=\"background-color: #ffffff; color: #000000; border-color: #ffffff;\">D<\/span>esde arriba, parece una colosal obra de arte: una serie de rect\u00e1ngulos repletos de color -amarillo, turquesa, azul marino, esmeralda, jade- y perfectamente ordenados como si fuera un tablero de ajedrez gigante que bien podr\u00eda haber sido pintado por Mark Rothko. Sin embargo, no se trata de un trabajo p\u00f3stumo del maestro del arte abstracto. Lo que Tom Hegen retrat\u00f3 es un campo de extracci\u00f3n de litio cerca de la localidad de San Pedro de Atacama, al norte de Chile.<\/p>\n<p>Este fot\u00f3grafo a\u00e9reo alem\u00e1n documenta las huellas y heridas que los seres humanos dejamos en la superficie terrestre. A trav\u00e9s de sus sorprendentes im\u00e1genes, exhibe los lugares donde extraemos, refinamos y consumimos recursos.<\/p>\n<p>Por ejemplo, en este rinc\u00f3n del planeta: m\u00e1s del 50 % de los recursos mundiales del material que alimenta nuestros dispositivos electr\u00f3nicos se encuentra en Am\u00e9rica del Sur, en una zona conocida como el \u201cTri\u00e1ngulo de litio\u201d que abarca Bolivia, Argentina y Chile. All\u00ed, las salinas del Salar de Atacama contienen m\u00e1s de una cuarta parte de los suministros de litio del mundo, esencial para la existencia de nuestra cultura tecnol\u00f3gica.<\/p>\n<p>En uno de los lugares m\u00e1s secos y menos poblados de la Tierra, el agua subterr\u00e1nea, rica en litio de m\u00e1s de 100 metros debajo de las salinas, se bombea a enormes piscinas. El sol evapora el agua de los estanques y aumenta la concentraci\u00f3n del material tan deseado. Durante m\u00e1s de un a\u00f1o, salmuera de color turquesa se bombea de estanque en estanque hasta que la concentraci\u00f3n de litio en el agua alcanza un nivel del 6 % y un tono amarillo intenso.<\/p>\n<p>El proceso extractivo es voraz: utiliza unos 21 millones de litros de agua al d\u00eda. En los \u00faltimos a\u00f1os, la extracci\u00f3n de litio que realizan varias empresas ha consumido el 65 % del suministro de agua de la regi\u00f3n, lo cual ha impactado en la capacidad de los agricultores locales para cultivar y mantener el ganado.<\/p>\n<blockquote class=\"pullquote align-center\"><p>21 millones de litros de agua diarios utiliza el voraz proceso extractivo.<\/p><\/blockquote>\n<p>Un estudio de im\u00e1genes satelitales de 2019 encontr\u00f3 que las condiciones de sequ\u00eda hab\u00edan empeorado. Y no solo eso: la humedad del suelo y la vegetaci\u00f3n tambi\u00e9n hab\u00edan disminuido y las temperaturas diurnas aumentaron. Hasta la fauna local se ve afectada. Una investigaci\u00f3n publicada en marzo de este a\u00f1o arroj\u00f3 que la miner\u00eda de litio est\u00e1 propiciando la disminuci\u00f3n de dos especies amenazadas de flamencos.<\/p>\n<p>La demanda actual de litio no tiene precedentes en toda nuestra era tecno-industrial: pa\u00edses industriales de Europa, Am\u00e9rica del Norte y China anuncian la movilidad el\u00e9ctrica como una soluci\u00f3n ecol\u00f3gica en la lucha clim\u00e1tica pero terminan explotando a pa\u00edses en el otro extremo del planeta en busca de preciados recursos. Se prev\u00e9 que los autom\u00f3viles el\u00e9ctricos -cuyas bater\u00edas son de litio- representen hasta el 60 % de las ventas de autom\u00f3viles nuevos para 2030.<\/p>\n<p>No las vemos o no queremos ver estas pr\u00e1cticas da\u00f1inas para el medio ambiente o la sociedad. Todas nuestras pr\u00f3tesis tecnol\u00f3gicas tienen una materialidad. Existe una conexi\u00f3n \u00edntima -aunque secreta y olvidada- de nuestro paisaje digital con el ambiente. Y de una manera u otra, todos estamos atravesados por estos conflictos; somos sus protagonistas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2051\" aria-describedby=\"caption-attachment-2051\" style=\"width: 1200px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2051 size-full\" src=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/litio.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"675\" srcset=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/litio.jpg 1200w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/litio-300x169.jpg 300w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/litio-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/litio-768x432.jpg 768w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/litio-750x422.jpg 750w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/litio-1140x641.jpg 1140w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2051\" class=\"wp-caption-text\">Campo de extracci\u00f3n de litio cerca de la localidad de San Pedro de Atacama, al norte de Chile.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Nuestros dispositivos no son solo, como indicaba el fil\u00f3sofo canadiense Marshall McLuhan, prolongaciones de nuestros sentidos, sino tambi\u00e9n extensiones de la Tierra: cada objeto que conforma nuestro ecosistema tecnol\u00f3gico y compone la megam\u00e1quina global que conocemos como internet -de las bater\u00edas de nuestros celulares a los servidores, los centros de datos, sat\u00e9lites, las mara\u00f1as de cables y kil\u00f3metros de fibra \u00f3ptica, los monitores y las millones de c\u00e1maras que nos desnudan y persiguen a diario con la mirada- se construye utilizando elementos que requirieron millones de a\u00f1os para formarse.<\/p>\n<p>\u201cDesde la perspectiva del tiempo profundo, estamos extrayendo la historia geol\u00f3gica de la Tierra para servir una fracci\u00f3n de segundo del tiempo tecnol\u00f3gico contempor\u00e1neo, construyendo dispositivos como el iPhone que a menudo est\u00e1n dise\u00f1ados para durar solo unos pocos a\u00f1os\u201d, se\u00f1ala la investigadora Kate Crawford, autora de The Atlas of AI: Power, Politics, and the Planetary Costs of Artificial Intelligence.<\/p>\n<p>Hasta mediados del siglo XX, nuestra sociedad se basaba en una lista muy restringida de materiales: madera, ladrillo, hierro, cobre, oro, plata y algunos pl\u00e1sticos. Esto ha cambiado dr\u00e1sticamente en los \u00faltimos 50 a\u00f1os. Un chip de computadora est\u00e1 compuesto de 60 elementos diferentes. El iPhone, por ejemplo, utiliza 75 de los 118 elementos que se encuentran en la tabla peri\u00f3dica: el silicio se usa en transistores y, junto con el aluminio, el potasio y el ox\u00edgeno, tambi\u00e9n constituye el vidrio reforzado que cubre la pantalla. Hay oro -unos 0,03 gramos- en cables conductores, mientras que el esta\u00f1o es \u00fatil en el proceso de soldadura. Otros elementos conocidos como \u201cminerales de tierras raras\u201d -el itrio, el terbio, el europio y el gadolinio, extra\u00eddos en especial en China donde imperan leyes ambientales bastante laxas que hacen la vista gorda a las consecuencias t\u00f3xicas de esta depredaci\u00f3n en el ambiente- se encuentran en las pantallas, as\u00ed como permiten su vibraci\u00f3n y hacen posible que los altavoces emitan sonido.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2049\" aria-describedby=\"caption-attachment-2049\" style=\"width: 1200px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-2049\" src=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/nuestrosd4.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"675\" srcset=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/nuestrosd4.jpg 1200w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/nuestrosd4-300x169.jpg 300w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/nuestrosd4-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/nuestrosd4-768x432.jpg 768w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/nuestrosd4-750x422.jpg 750w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/nuestrosd4-1140x641.jpg 1140w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2049\" class=\"wp-caption-text\">Nuestros dispositivos no son solo prolongaciones de nuestros sentidos, sino tambi\u00e9n extensiones de la Tierra.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Estos elementos se extraen de la tierra y se env\u00edan a refiner\u00edas dentro de una gran cadena de suministros, con todos los problemas ecol\u00f3gicos y sociales que acarrean: trabajo infantil, corrupci\u00f3n, envenenamiento de agua, conflictos armados. Por ejemplo, en la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo -una de las naciones m\u00e1s pobres del mundo- se extrae m\u00e1s de la mitad del suministro mundial de cobalto, otro elemento crucial en nuestros aparatos. All\u00ed se han trasladado empresa mineras chinas con la intenci\u00f3n de dominar la pr\u00f3xima \u00e9poca energ\u00e9tica.<\/p>\n<p>La historia de la tecnolog\u00eda est\u00e1 profundamente imbricada con la historia geol\u00f3gica de la Tierra. \u201cLos materiales geol\u00f3gicos met\u00e1licos y qu\u00edmicos son desterritorializados de sus respectivos estratos y reterritorializados en las m\u00e1quinas que definen nuestra cultura de los medios t\u00e9cnicos\u201d, dice el investigador finland\u00e9s Jussi Parikka, autor del revelador Una geolog\u00eda de los medios.<\/p>\n<p>Para comprender nuestra cultura contempor\u00e1nea, afirma este profesor de Cultura Tecnol\u00f3gica y Est\u00e9tica en la Facultad de Arte de Winchester (Universidad de Southampton), es preciso confrontar las profundas implicaciones ambientales y sociales de nuestras tecnolog\u00edas.<\/p>\n<p>Tanto desde el inicio de la vida de nuestros dispositivos hasta su final. Sorprende, por ejemplo, saber que, seg\u00fan un informe de la ONU, el 97 % de los desechos electr\u00f3nicos de Am\u00e9rica Latina se manejan de manera inadecuada. Entre 2010 y 2019, la basura electr\u00f3nica (o e-waste) generada por 206 millones de ciudadanos en 13 pa\u00edses latinoamericanos aument\u00f3 un 49 %. Solo el 3 % se recolect\u00f3 y gestion\u00f3 de manera segura.<\/p>\n<p>Nuestra hambre interminable por \u201clo \u00faltimo\u201d en lo que respecta a dispositivos electr\u00f3nicos sumada a la obsolescencia programada como l\u00f3gica de los ciclos de la tecnolog\u00eda de consumo tiene sus consecuencias palpables: no est\u00e1 desconectada de lo que sucede en el suelo, el aire y la naturaleza. Dispara la crisis mundial de los minerales y alimenta un nuevo foco de tensiones geopol\u00edticas cuyos roces y chispazos, parad\u00f3jicamente, terminaremos consumiendo y finalmente olvidando en nuestros dispositivos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde arriba, parece una colosal obra de arte: una serie de rect\u00e1ngulos repletos de color -amarillo, turquesa, azul marino, esmeralda, jade- y perfectamente ordenados como si fuera un tablero de ajedrez gigante que bien podr\u00eda haber sido pintado por Mark Rothko. Sin embargo, no se trata de un trabajo p\u00f3stumo del maestro del arte abstracto. 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