{"id":1789,"date":"2021-12-20T16:24:01","date_gmt":"2021-12-20T19:24:01","guid":{"rendered":"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/?p=1789"},"modified":"2021-12-20T17:21:49","modified_gmt":"2021-12-20T20:21:49","slug":"ecofeminismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/ecofeminismo\/","title":{"rendered":"Ecofeminismo"},"content":{"rendered":"<p><span class=\"dropcap \" style=\"background-color: #ffffff; color: #000000; border-color: #ffffff;\">V<\/span>er a mujeres al frente de luchas ambientales en la Argentina no es algo raro ni novedoso. Siempre est\u00e1n ah\u00ed, al pie del ca\u00f1\u00f3n, organizando una asamblea, tendiendo redes solidarias y aferr\u00e1ndose de las manos para decir stop a la desidia pol\u00edtica y las pr\u00e1cticas empresariales que ponen en jaque la vida. Sin embargo, tal vez lo nuevo en estos tiempos, sea el hecho de que muchas integrantes de estas experiencias han comenzado a sentirse identificadas con una teor\u00eda que devino en movimiento mundial: el ecofeminismo.<\/p>\n<p>\u201cEs un movimiento social que surge en los setenta en Francia y se desarrolla en los EE.UU., pero en Latinoam\u00e9rica y la Argentina se dio con condimentos particulares. En nuestras provincias, cada vez que se presenta un conflicto de este tipo, somos nosotras las que vamos al frente\u201d, reconoce Bel\u00e9n Silva, abogada especializada en derecho ambiental y soberan\u00eda alimentaria, y activista antirracista en el colectivo Identidad Marr\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cTambi\u00e9n somos las m\u00e1s afectadas por el cambio clim\u00e1tico y la contaminaci\u00f3n: en la ruralidad, las embarazadas son las principales v\u00edctimas de los agrot\u00f3xicos, ya sea porque trabajan en contacto con estos productos en las l\u00edneas de producci\u00f3n o incluso permaneciendo en sus casas, por lavar las ropas de familiares que est\u00e1n en el campo. Otra cara del problema se da en los barrios populares urbanos, donde las mujeres racializadas resultan las m\u00e1s afectadas por la contaminaci\u00f3n y la falta de agua potable, porque componen los sectores m\u00e1s empobrecidos y tienen a cargo el bienestar de toda la familia\u201d.<\/p>\n<blockquote class=\"pullquote align-center\"><p>El ecofeminismo fue mencionado por primera vez en 1974 aludiendo al potencial de las mujeres para encabezar una revoluci\u00f3n ecol\u00f3gica que propiciara un v\u00ednculo distinto entre los seres humanos y la naturaleza.<\/p><\/blockquote>\n<p>\u201cEl cambio clim\u00e1tico profundiza las desigualdades sociales y necesitamos analizar qu\u00e9 vamos a hacer al respecto, porque tenemos dos datos muy claro: van a venir eventos meteorol\u00f3gicos extremos y hay grandes desigualdades en los territorios. \u00bfQu\u00e9 vamos a hacer con eso? Sin luz no hay agua, y sin agua no hay posibilidad de lavarse las manos, cuidarse de las enfermedades, de cocinar\u2026 La pandemia funcion\u00f3 como una lupa sobre desigualdades que siempre estuvieron ah\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Coincide con ella Flor Funoll Capurro, coordinadora del \u00e1rea de Ecofeminismo del Taller Ecologista de Rosario, una organizaci\u00f3n que surgi\u00f3 en 1985 buscando revertir las tendencias de deterioro del medioambiente y el creciente desd\u00e9n humano por la naturaleza: \u201cSomos las mujeres e identidades feminizadas las que hist\u00f3ricamente ocupamos el rol de cuidadoras en el hogar; esto hace que seamos tambi\u00e9n las primeras en registrar el impacto de alg\u00fan conflicto ambiental que afecta el lugar donde vivimos.<\/p>\n<p>Ese problema que surge, seguramente dificulta nuestras tareas porque afecta la calidad del aire, del agua, de los alimentos o de cualquier insumo que haga a la sostenibilidad del hogar y a la salud de sus integrantes. Por eso, decimos que la incidencia de un conflicto ambiental en el trabajo de las mujeres, tiene una carga que supera las ya tan demandantes tareas de reproducci\u00f3n de la vida, y muchas veces la carga es a\u00fan mayor cuando se suma la militancia\u201d.<\/p>\n<p>Florencia define al ecofeminismo como una propuesta contra un modelo social y econ\u00f3mico que pone en el centro y por encima de todo la reproducci\u00f3n del capital. \u201cPor lo tanto, cualquier lucha que busque restablecer los lazos con la naturaleza y la \u00e9tica del cuidado, es decir, que tome los principios de la ecodependencia y la interdependencia, y que ponga en el centro la reproducci\u00f3n de la vida, es una lucha ecofeminista\u201d, afirma.<\/p>\n<p>Como concepto, el ecofeminismo fue mencionado por primera vez en 1974 por la escritora francesa Fran\u00e7oise D\u2019Eaubonne, en su libro Le f\u00e9minisme ou la mort, aludiendo al potencial de las mujeres para encabezar una revoluci\u00f3n ecol\u00f3gica que propiciara un v\u00ednculo distinto entre los seres humanos y la naturaleza, y tambi\u00e9n nuevas relaciones de g\u00e9nero entre mujeres y hombres.<\/p>\n<p>Actualmente, dentro de este movimiento conviven al menos dos miradas: una vertiente m\u00e1s esencialista, que sostiene que a partir de la posibilidad de dar vida con un \u00fatero, las mujeres estamos m\u00e1s pr\u00f3ximas a la tierra y a la naturaleza; \u201cy otra corriente denominada constructivista, con la que me siento identificada \u2013dice Florencia-, seg\u00fan la cual hemos desarrollado esa sensibilidad o estamos al frente de las tareas de cuidado, debido a los roles que nos fueron asignados a partir de la divisi\u00f3n social del trabajo. Estamos predispuestas a ayudar, atentas a las necesidades de quienes nos rodean\u201d.<\/p>\n<p><strong>Causa verde, causa de g\u00e9nero<\/strong><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-1791\" src=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/ecofeminismo2.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"675\" srcset=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/ecofeminismo2.jpg 1200w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/ecofeminismo2-300x169.jpg 300w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/ecofeminismo2-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/ecofeminismo2-768x432.jpg 768w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/ecofeminismo2-750x422.jpg 750w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/ecofeminismo2-1140x641.jpg 1140w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/p>\n<p>La Argentina tiene una extensa tradici\u00f3n de luchas de mujeres en defensa de sus territorios. Desde hace treinta a\u00f1os, son ellas quienes lideran las asambleas de Nonogasta, en La Rioja, batallando contra la contaminaci\u00f3n provocada por las curtiembres; y tambi\u00e9n son reconocidas en todo el pa\u00eds las Madres de Ituzaing\u00f3, en C\u00f3rdoba, las primeras que se animaron a denunciar, en 2002, el impacto de los agrot\u00f3xicos en la producci\u00f3n sojera.<\/p>\n<p>Buenos Aires tambi\u00e9n tiene casos paradigm\u00e1ticos. En 2008, tras a\u00f1os de reclamos, la psic\u00f3loga social Beatriz Mendoza obtuvo un fallo hist\u00f3rico que obliga al Estado Nacional, Provincia de Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires a sanear la cuenca Matanza-Riachuelo y a dar respuesta a la situaci\u00f3n socioambiental m\u00e1s grave de la Argentina, que afecta de manera directa a unas 5 millones de personas. Beatriz estuvo expuesta durante a\u00f1os a la contaminaci\u00f3n del Polo Petroqu\u00edmico, lo que deriv\u00f3 en problemas de salud cr\u00f3nicos.<\/p>\n<p>Otra hero\u00edna bonaerense es la docente Mabel Bast\u00edas, del partido de Pilar, quien alarmada a fines de los 90 por la leucemia de su hijo Nahuel, de tres a\u00f1os, comenz\u00f3 una investigaci\u00f3n solitaria que destap\u00f3 el horror: en su barrio, en un radio de 100 metros alrededor de un transformador de media tensi\u00f3n, hab\u00eda m\u00e1s de 500 personas con diferentes tipos de c\u00e1ncer. La mayor\u00eda eran ni\u00f1os y ni\u00f1as. El hijo de Mabel falleci\u00f3, pero su lucha decant\u00f3 en la prohibici\u00f3n en todo el territorio nacional, en 2001, del peligroso contaminante PCB empleado en los transformadores el\u00e9ctricos.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos tiempos tambi\u00e9n se han dado conquistas conmovedoras. En diciembre de 2019, luego de ser reprimidas con gases y balas de goma por el gobierno mendocino, las Madres del Agua -junto a docentes, estudiantes y reinas de la Vendimia- lograron revertir el veto de la valiosa Ley 7.722, que proh\u00edbe en territorio mendocino el uso de cianuro, \u00e1cido sulf\u00farico y otras sustancias contaminantes. Los legisladores, que d\u00edas antes hab\u00edan vetado la normativa con la intenci\u00f3n de promover la megaminer\u00eda, se toparon con una resistencia popular tan rotunda, que debieron dar marcha atr\u00e1s y restaurar la ley.<\/p>\n<blockquote class=\"pullquote align-center\"><p>La Argentina tiene una extensa tradici\u00f3n de luchas de mujeres en defensa de sus territorios, como las de las asambleas de Nonogasta, en La Rioja o las Madres de Ituzaing\u00f3, en C\u00f3rdoba.<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Resistencia y di\u00e1logo<\/strong><\/p>\n<p>Para la abogada Cristina Maiztegui, asesora del Senado de la Naci\u00f3n y una de las creadoras y coordinadoras de la Red de Mujeres en Di\u00e1logo Ambiental, \u201clos problemas del ambiente son transversales, por lo que la mirada del ecofeminismo puede aportar muchas herramientas conceptuales y metodol\u00f3gicas para comprenderlos\u201d.<\/p>\n<p>Maiztegui cuenta que fund\u00f3 esta red con mujeres de todo el pa\u00eds hace cuatro a\u00f1os, con la idea de promover di\u00e1logos. \u201cEse es un sesgo bien de nuestro g\u00e9nero, \u00bfno? Nos gusta invitar a la charla y al intercambio. En este caso, el di\u00e1logo entre los sectores productivos y quienes impulsamos la protecci\u00f3n ambiental. El primero se dio en 2018, en el Senado de la Naci\u00f3n, con representantes de partidos pol\u00edticos, empresas, cooperativas cartoneras y ONGs. Fue impresionante. Ahora terminamos otro ciclo con la Universidad de La Plata\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEn la Argentina y en Latinoam\u00e9rica, la mayor\u00eda de los conflictos ambientales son llevados adelante por mujeres. Todas las actividades productivas generan impactos que aqu\u00ed no est\u00e1n siendo suficientemente atendidos. Tenemos que garantizar la sustentabilidad de las actividades productivas, es ahora o nunca. Celebramos la Ley de Educaci\u00f3n Ambiental sancionada este a\u00f1o, pero sabemos que es apenas una herramienta sino cambiamos la l\u00f3gica y dejamos de valorar m\u00e1s el lucro que el futuro\u201d.<\/p>\n<p>No es legislaci\u00f3n lo que nos falta, aclara Cristina, sino reglamentaciones y pol\u00edticas p\u00fablicas adecuadas que la acompa\u00f1en: \u201cHay muchas normativas sectoriales que no se cumplen, como la Ley de Bosques, la Ley de Cambio Clim\u00e1tico, la ley de Residuos Industriales\u2026 \u00a1Desde 2004 esperamos la reglamentaci\u00f3n de la Ley de Residuos Domiciliarios! Esto definitivamente retrasa las soluciones\u201d.<\/p>\n<p>Su colega Bel\u00e9n Silva apunta a la necesidad de un cambio de paradigma m\u00e1s radical: que la naturaleza sea considerada sujeto de derecho. \u201cEn San Juan y La Rioja est\u00e1n luchando hace a\u00f1os contra las mineras. \u00bfPor qu\u00e9 no nos preguntamos c\u00f3mo se dan estos procesos en Bolivia, en Per\u00fa? Por un lado, tenemos que dejar de vernos como la Argentina \u2018blanca\u2019, alejada del resto de Latinoam\u00e9rica. Y por otro, hay que empezar a hablar de los derechos de la naturaleza: verla como un sujeto a defender jur\u00eddicamente y no como un objeto del cual nos apropiarnos. Ecuador ya incorpor\u00f3 esta concepci\u00f3n en su \u00faltima reforma constitucional y Bolivia la consensu\u00f3 a nivel legislativo. No es la \u00fanica soluci\u00f3n, pero es un buen comienzo para poner en palabras esta crisis ambiental generada por un modelo de producci\u00f3n y consumo que solo busca arrasar con todo\u201d.<\/p>\n<p>[vc_row][vc_column width=\u00bb1\/5&#8243;][vc_column_text]<\/p>\n<div><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-1792 size-full\" src=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cristina.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cristina.jpg 300w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cristina-150x150.jpg 150w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/cristina-75x75.jpg 75w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/div>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][vc_column width=\u00bb4\/5&#8243;][vc_column_text]<\/p>\n<p><strong>Cristina Maiztegui, abogada, asesora del Senado de la Naci\u00f3n y coordinadora de la Red de Mujeres en Di\u00e1logo Ambiental.<\/strong><\/p>\n<p>\u201cComo red nos sentimos parte del movimiento ambientalista, que no es lo mismo que ecologista. El concepto de ambiente no solo se ocupa de los sistemas ecol\u00f3gicos que est\u00e1n dentro del campo de la naturaleza, sino que incluye a la especie humana y sus expresiones: relaciones econ\u00f3micas, familiares, sociales, con la tecnolog\u00eda, en el \u00e1mbito del trabajo. El ambiente combina naturaleza y sociedad\u201d.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<p>[vc_row][vc_column width=\u00bb1\/5&#8243;][vc_column_text]<\/p>\n<div><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-1793 size-full\" src=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/flor.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/flor.jpg 300w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/flor-150x150.jpg 150w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/flor-75x75.jpg 75w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/div>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][vc_column width=\u00bb4\/5&#8243;][vc_column_text]<\/p>\n<p><strong>Flor Funoll Capurro, coordinadora del \u00e1rea de Ecofeminismo del Taller Ecologista de Rosario.<\/strong><\/p>\n<p>\u201cAunque en la lucha afrontemos situaciones dif\u00edciles, nos hace felices y nos estimula mucho el encuentro con otras, esa sinergia hermosa que se da en el devenir de la casa a la calle para hacer escuchar nuestra voz ante las injusticias. Nos vamos dando cuenta de que no estamos solas, y sentimos cada vez m\u00e1s el calor contenedor y emp\u00e1tico que generan los encuentros de mujeres\u201d.<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n<p>[vc_row][vc_column width=\u00bb1\/5&#8243;][vc_column_text]<\/p>\n<div><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-1794 size-full\" src=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/belen.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/belen.jpg 300w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/belen-150x150.jpg 150w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/belen-75x75.jpg 75w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/div>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][vc_column width=\u00bb4\/5&#8243;][vc_column_text]<\/p>\n<p><strong>Bel\u00e9n Silva, abogada especializada en derecho ambiental y soberan\u00eda alimentaria.<\/strong><\/p>\n<p>\u201cEn Lan\u00fas hay vecinas luchando desde hace treinta a\u00f1os contra la instalaci\u00f3n de f\u00e1bricas graseras, que generan olores nauseabundos y emanan gases t\u00f3xicos que provocan enfermedades respiratorias y cut\u00e1neas. Ahora quieren instalar otra m\u00e1s. Aunque hay evidencia cient\u00edfica de la contaminaci\u00f3n, pasan los gobiernos de turno, y todos desamparan a esta comunidad. Donde vive la gente pobre, los principios de protecci\u00f3n legal dejan de existir.\u201d<\/p>\n<p>[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ver a mujeres al frente de luchas ambientales en la Argentina no es algo raro ni novedoso. Siempre est\u00e1n ah\u00ed, al pie del ca\u00f1\u00f3n, organizando una asamblea, tendiendo redes solidarias y aferr\u00e1ndose de las manos para decir stop a la desidia pol\u00edtica y las pr\u00e1cticas empresariales que ponen en jaque la vida. 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