{"id":1485,"date":"2021-04-27T19:22:29","date_gmt":"2021-04-27T22:22:29","guid":{"rendered":"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/?p=1485"},"modified":"2021-04-27T19:23:54","modified_gmt":"2021-04-27T22:23:54","slug":"nuestra-historia-liquida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/nuestra-historia-liquida\/","title":{"rendered":"Nuestra historia l\u00edquida"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_7\" aria-describedby=\"caption-attachment-7\" style=\"width: 524px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/neptuno.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-8\" src=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/neptuno.jpg\" alt=\"\" width=\"524\" height=\"839\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-7\" class=\"wp-caption-text\">Poseid\u00f3n dios de la mitolog\u00eda griega gobierna todas las aguas y mares.<\/figcaption><\/figure>\n<p><span class=\"dropcap \" style=\"background-color: #ffffff; color: #000000; border-color: #ffffff;\">V<\/span>ivimos enga\u00f1ados. Lo vemos en Google Maps, en fotos satelitales y dem\u00e1s im\u00e1genes de la canica azul en la que habitamos, retratada por misiones espaciales rodeada por un inmenso oc\u00e9ano de oscuridad. Y aun as\u00ed no hacemos nada.<\/p>\n<p>Continuamos con la farsa. Lo sabemos: la Tierra no deber\u00eda llamarse \u201cTierra\u201d sino \u201cAgua\u201d. M\u00e1s de dos tercios de la superficie del planeta est\u00e1n cubiertos de agua l\u00edquida y m\u00e1s del 20 % es hielo. Agua, water (ingl\u00e9s), vand (dan\u00e9s), eau (franc\u00e9s), wasser (alem\u00e1n), atl (nahuatl), pani (nepal\u00e9s). No importa el idioma que hablemos, cu\u00e1les sean las palabras que nos ayudan a pensar o las que alimentan nuestros sue\u00f1os: el agua es la misma, la que fluye, la que escurre, lava, inunda, desborda, ahoga, aquella que calma la sed.<\/p>\n<p>Aunque nuestros cerebros est\u00e1n compuestos por 75 % de agua, no pensamos en ella salvo en el instante mismo en el que abrimos la canilla y las ca\u00f1er\u00edas crujen de dolor, se quejan ante la ausencia de un l\u00edquido hasta ese momento continuo. Es en ese preciso instante, cuando nuestra modernidad se desvanece. Nos sentimos despojados, como aquel sentimiento de abstinencia que florece en nuestro interior cuando se corta la electricidad o cuando nos quitan nuestro chupete inform\u00e1tico, internet. \u201cMiles han vivido sin amor -escribi\u00f3 el poeta brit\u00e1nico W.H. Auden en 1957-, ni uno solo sin agua\u201d.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de ser fuente de la vida, un bien econ\u00f3mico, un recurso precioso a atesorar y manejar sabiamente, agente de cambio geol\u00f3gico y el arquetipo de todo lo que fluye, el agua ha sido desde siempre una constante fuente de fascinaci\u00f3n, misterio y controversia. Como recuerda el escritor Philip Ball en su libro H2O: Una biograf\u00eda del agua, este l\u00edquido es m\u00e1s que una mol\u00e9cula, una asociaci\u00f3n de \u00e1tomos, un objeto de la qu\u00edmica, la \u00fanica f\u00f3rmula que todo el mundo se aprende.<\/p>\n<p>Al agua se la ha vinculado con la pureza, el alma, lo maternal, la vida y la juventud. El franc\u00e9s Michel Pastoureau se\u00f1ala en su libro Azul: Historia de un color que en las antiguas pinturas cristianas el manto de la Virgen Mar\u00eda era azul ultramar. En el Imperio romano, las novias se vest\u00edan de azul para simbolizar la modestia, la felicidad y el amor.<\/p>\n<p>El agua ha sido la estrella de mitos de origen como el del mundo surgido de un oc\u00e9ano primigenio o el diluvio b\u00edblico, que tambi\u00e9n se puede rastrear en relatos de \u00c1frica, Australia, Eurasia y Am\u00e9rica. La mitolog\u00eda de muchas culturas y civilizaciones representa el mundo o el cosmos envuelto por aguas primordiales, un oc\u00e9ano c\u00f3smico o un r\u00edo celestial. Para los iran\u00edes, su nombre era Fr\u0101xkard.<\/p>\n<blockquote class=\"pullquote align-center\"><p>Adem\u00e1s de ser fuente de la vida, un bien econ\u00f3mico, un recurso precioso a atesorar y manejar sabiamente, agente de cambio geol\u00f3gico y el arquetipo de todo lo que fluye, el agua ha sido desde siempre una constante fuente de fascinaci\u00f3n, misterio y controversia.<\/p><\/blockquote>\n<p>Como tema, es central en el Cor\u00e1n, el libro sagrado del islam que promete a los creyentes una vida despu\u00e9s de la muerte con \u201cjardines adornados con corrientes de agua\u201d y \u201cr\u00edos de agua eternamente pura\u201d, mientras que aquellos que rechazan las ense\u00f1anzas son condenados al fuego eterno y ba\u00f1ados con metal fundido.<\/p>\n<p>No extra\u00f1a esta omnipresencia en el folklore de los pueblos del mundo. Las civilizaciones m\u00e1s poderosas crecieron a la vera de reservas de aguas, de mares y r\u00edos, como Egipto, China, el valle del Indo, lo que hoy es Irak y aquellas que se erigieron imbuidas en el Mediterr\u00e1neo, como Atenas y Roma.<\/p>\n<p>A\u00fan as\u00ed, pocos recuerdan sus ra\u00edces culturales. \u201cEn una \u00e9poca en la que el hombre ha olvidado sus or\u00edgenes y est\u00e1 ciego incluso a sus necesidades m\u00e1s esenciales para sobrevivir -advirti\u00f3 Rachel Carson en Primavera silenciosa-, el agua, junto con otros recursos, se ha convertido en v\u00edctima de su indiferencia\u201d.<br \/>\nEl agua es el mayor tesoro de la Tierra, el elemento que la hizo habitable. Gracias al agua existimos. Nuestro planeta es una anomal\u00eda en el Sistema Solar: ning\u00fan otro planeta o sat\u00e9lite tiene oc\u00e9anos de agua l\u00edquida en su superficie. Hallarla afuera, ya sea en Marte, la Luna o en otros mundos sigue causando sorpresa y excitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cEl agua fue la matriz del mundo y de todas sus criaturas. Del mismo modo que los colores m\u00e1s nobles y delicados se derivaron de esta tierra negra y corrupta, as\u00ed surgieron las m\u00e1s dis\u00edmiles criaturas de esa sustancia primordial que al principio s\u00f3lo era un desecho sin forma. \u00a1Preservad el elemento agua en su estado indivisible! Y ved luego c\u00f3mo se derivan de ella todos los metales, todas las piedras, todos los rub\u00edes y carb\u00fanculos brillantes, los cristales, el oro y la plata. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda reconocer todas esas cosas en el agua?\u201d, escribi\u00f3 en el siglo XVI el gran maestro alquimista, Paracelso.<\/p>\n<p>El agua est\u00e1 dentro nuestro -el 60% del cuerpo humano es agua- y a nuestro alrededor como el aparato circulatorio del mundo, el principal regulador de la temperatura terrestre. Se trata de un movimiento continuo: cada segundo, cada d\u00eda, los r\u00edos fluyen, las olas rompen contra la costa sin cansarse, el agua de los oc\u00e9anos se mueve en una especie de baile sincronizado, las nubes engordan y explotan en forma de lluvia.<\/p>\n<figure id=\"attachment_8\" aria-describedby=\"caption-attachment-8\" style=\"width: 1200px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Primeras-civilizaciones.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8\" src=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Primeras-civilizaciones.jpg\" alt=\"\" width=\"1200\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-8\" class=\"wp-caption-text\">Las primeras civilizaciones crecieron cerca de fuentes de agua potable.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Reci\u00e9n en las \u00faltimas d\u00e9cadas, el mundo ha comenzado a preocuparse por este l\u00edquido. Por su futuro, por qui\u00e9n lo controla. \u201cAgua, agua por todas partes, ni una sola gota para beber\u201d, sentenci\u00f3 en La oda del viejo marinero (1797) Samuel Taylor Coleridge. El poeta ingl\u00e9s expon\u00eda la gran broma de la naturaleza. S\u00f3lo el 3,5 % del agua que existe en la Tierra es agua dulce, bebible. China, por ejemplo, cuenta con una cuarta parte de la poblaci\u00f3n del mundo pero solo posee el 6 por ciento del agua dulce del planeta.<\/p>\n<p>La gran protagonista es el agua salada, agua vedada para nuestras gargantas y est\u00f3magos. Agua prohibida e imbebible ya que apenas ingresa a nuestros cuerpos provoca deshidrataci\u00f3n: el organismo termina eliminando mucha m\u00e1s agua de la que consume.<\/p>\n<p>De ah\u00ed surge el car\u00e1cter dual del agua, su doble cara, las ambivalencias que alimentan nuestras propias contradicciones como especie. Cuando el agua abunda -en inundaciones, lluvias copiosas o en forma de superolas despertadas por terremotos submarinos- abruma, y cuando escasea -desierto, sequ\u00eda-, el agua desespera.<\/p>\n<p>Los A\u00f1\u00fa la tienen m\u00e1s clara. Como relat\u00f3 el antrop\u00f3logo Claude L\u00e9vi-Strauss, para los miembros de este pueblo ind\u00edgena de Venezuela hay dos tipos de agua: un agua creadora y otra destructora. As\u00ed, el agua \u201cde abajo\u201d, proveniente de los r\u00edos, del mar, es la dadora de vida. Mientras que el agua \u201cde arriba\u201d o agua celeste es peligrosa, temible y mortal.<\/p>\n<p>Esta ambivalencia acu\u00e1tica se advierte en su faceta oscura: al mismo tiempo que permiti\u00f3 la presencia de la vida, el agua hist\u00f3ricamente despert\u00f3 miedos y pesadillas que tuvieron como protagonistas a toda clase de bestias fabulosas escondidas en las profundidades marinas. El mar es un s\u00edmbolo de lo misterioso, lo insondable, lo desconocido.<\/p>\n<p>Curiosamente, el agua es vida y el agua, tambi\u00e9n, es el camino hacia la muerte. Para egipcios y asirios, los r\u00edos Nilo y Tigris constitu\u00edan la \u00faltima morada de los muertos. Como el Ganges, para los hind\u00faes. Para los antiguos griegos, el r\u00edo Estix representaba el l\u00edmite entre la tierra y el mundo de los muertos, la v\u00eda que conduc\u00eda al Hades.<\/p>\n<p>Nuestras concepciones del agua y su gesti\u00f3n como recurso escaso no solo ata\u00f1en as\u00ed a las ciencias sino tambi\u00e9n a las dimensiones menos tangibles de la cultura. No hay que olvidarlo: la historia de nuestra especie es esencialmente l\u00edquida. Y nuestro futuro -como nuestro pasado evolutivo lejano-, acu\u00e1tico.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-1488\" src=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/AGUA.jpg\" alt=\"\" width=\"755\" height=\"1000\" srcset=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/AGUA.jpg 755w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/AGUA-227x300.jpg 227w, https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/AGUA-750x993.jpg 750w\" sizes=\"(max-width: 755px) 100vw, 755px\" \/><\/p>\n<figure id=\"attachment_4\" aria-describedby=\"caption-attachment-4\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/grafico1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-8\" src=\"https:\/\/qiarg.org\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/grafico1.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-4\" class=\"wp-caption-text\">Dos de cada diez personas en el mundo viven sin acceso al agua potable.<br \/>Seis de cada diez personas en el mundo viven sin saneamiento seguro.<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vivimos enga\u00f1ados. 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