
Sol y vitamina D
El encierro por la pandemia generó menor exposición al sol.
Los rayos solares son la principal fuente para la formación de vitamina D que tiene el cuerpo humano. Los especialistas explican que, producto del encierro, hubo un fuerte aumento en el porcentaje de personas con vitamina D por debajo de los valores óptimos para la salud. Los principales síntomas suelen ser cansancio, dolores musculares y óseos. El verano aporta la posibilidad de ponerse al día, con los recaudos correspondientes.

Desperdiciar menos
El desecho de los alimentos afecta al planeta.
Cada año, cerca de la tercera parte de los alimentos que se producen en el mundo se pierde o se desperdicia. Sin darnos cuenta vamos adquiriendo hábitos de consumo que afectan al planeta y contribuyen al cambio climático. Para mejorar eso compremos lo necesario, consumamos los alimentos por orden de vencimiento y cuando es inevitable, hagamos compost con ellos.

Un jardín para estar bien
El vínculo con la tierra y las plantas provoca felicidad.
La Universidad de Princeton realizó un estudio que determinó que las personas que practican la jardinería son mucho más felices. Cuidar de las plantas también da más sentido a la vida de quienes lo hacen, especialmente si lo que se cultiva son frutas u hortalizas. Incluso grupos de población especialmente vulnerables con problemáticas graves, personales y económicas, presentan un elevado índice de bienestar gracias a esta práctica.

Prevenir el Alzheimer
La vida sana disminuye los riesgos de contraerlo.
Un estudio de la prestigiosa revista norteamericana Neurology concluyó, con un relevamiento de 3.000 participantes, que la mayoría que hace vida saludable tiene un riesgo 60 % menor de padecer Alzheimer. Los comportamientos sanos fueron actividad física, no fumar, consumo de alcohol de leve a moderado, una dieta sana y actividades cognitivas.